Appearance & Reality > The Lord Jesus Christ > Truly Strong (6)
previous < Mensaje AR145 > next

MENSAJE AR145

Experiencias espirituales y manifestaciones de poder espiritual

Predicado en: 31 Jul 94 ▪ Editado en: 5 Mar 09


En este mensaje examinaremos ejemplos bíblicos de manifestaciones significativas de poder espiritual, así como las diversas formas en las que Dios se comunica con el hombre. También examinaremos los peligros relacionados con experiencias que parecen ser una comunicación directa con Dios, como sueños, visiones y voces que aseguran que Dios nos está hablando. Y por último, veremos cómo podemos protegernos de los engaños espirituales.

En momentos determinados han existido manifestaciones de poder espiritual de gran dramatismo. Analizaremos dos ejemplos de estas demostraciones de poder espiritual – uno en el Nuevo Testamento y otro en el Antiguo.

Pedro sana a un cojo de nacimiento

En el libro de Hechos, capítulo 3, el apóstol Pedro cura a un cojo en el nombre del Señor Jesús. Cuando las personas vieron el milagro, se asombraron y fijaron su mirada en Pedro.

Hubiera sido fácil para alguien en la posición de Pedro el sentirse orgulloso y engreído, pero Pedro no disfrutó ser el centro de atención. Él era consciente de que el poder del Señor era el que había sanado al hombre. Por tanto, aprovechó la ocasión para llamar la atención de las personas hacia el Señor, y para alejarla de sí mismo y del milagro. Pedro le predicó a la multitud y dio un poderoso testimonio del Señor Jesús.

Hechos 3:11–16
11 Y teniendo asidos a Pedro y a Juan el cojo que había sido sanado, todo el pueblo, atónito, concurrió a ellos al pórtico que se llama de Salomón.
12 Viendo esto Pedro, respondió al pueblo: Varones israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto? ¿o por qué ponéis los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a éste?
13 El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando éste había resuelto ponerle en libertad.
14 Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diese un homicida,
15 y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos.
16 Y por la fe en su nombre, a éste, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a éste esta completa sanidad en presencia de todos vosotros.

Este suceso tuvo un impacto enorme en la gente. En Hechos 4:4, se nos dice que “… muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los varones era como cinco mil”.

En este ejemplo vemos que las manifestaciones del poder de Dios pueden tener lugar en el contexto de un servicio eficaz y significativo, cuando los motivos son legítimos y de acuerdo con la voluntad de Dios.

Moisés saca a Israel de Egipto

En el Antiguo Testamento encontramos numerosas manifestaciones evidentes de poder espiritual, que tuvieron lugar en consonancia con las instrucciones de Dios. Por ejemplo, Dios le ordenó a Moisés que sacara a Israel de Egipto, y a través de él hizo muchas señales y prodigios. Estas señales y prodigios eran una demostración del poder de Dios al tiempo que servían para cumplir con Sus propósitos. No se suponía que fuesen tomadas como una manifestación del poder de Moisés.

Resulta útil observar que Dios trabajó con Moisés de esta manera después de haberlo preparado y equipado para la tarea. A la edad de cuarenta años, Moisés aún no estaba listo. En un arrebato había matado a un egipcio y tuvo que huir de Egipto. En los cuarenta años subsiguientes Dios lo entrenó en el desierto. Luego de su entrenamiento, ya Moisés estaba preparado para ser usado por Dios, quien manifestaría Su poder y cumpliría Sus propósitos a través de él.

Períodos en los que el poder de Dios se manifiesta de manera evidente

El poder de Dios puede manifestarse de forma evidente o en formas que no lo son, pero que son tan significativas o más. Soy de la opinión que durante ciertos períodos de tiempo o fases, en los que trabaja para lograr Sus propósitos, Dios manifiesta Su poder de maneras más evidentes. Y lo hace para alcanzar propósitos específicos. Veamos tres ejemplos.

Una de estas fases es la salida de Israel de Egipto, su caminata por el desierto y su entrada a Canaán. Esta es una fase importante en el cumplimiento de los propósitos de Dios. Durante ésta, Dios obró muchos milagros.

Otra fase tuvo lugar en los tiempos de Elías y Eliseo. Ambos profetas hicieron muchas señales y prodigios. Esto pudo haber sucedido parcialmente debido a la pobreza y tinieblas espirituales de aquella época. Dios demostró Su poder de esta manera para hacer que el pueblo de Israel se volviera hacia Él. Él deseaba que se alejaran de las burdas idolatrías y de la adoración a Baal. Cuando Elías se enfrentó a los profetas de Baal, hizo milagros que demostraron de manera inequívoca el poder de Dios, para que el pueblo de Israel reconociera la identidad del Dios verdadero y se volviera a Él.

1 Reyes 18:21–24
21 Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra.
22 Y Elías volvió a decir al pueblo: Sólo yo he quedado profeta de Jehová; mas de los profetas de Baal hay cuatrocientos cincuenta hombres.
23 Dénsenos, pues, dos bueyes, y escojan ellos uno, y córtenlo en pedazos, y pónganlo sobre leña, pero no pongan fuego debajo; y yo prepararé el otro buey, y lo pondré sobre leña, y ningún fuego pondré debajo.
24 Invocad luego vosotros el nombre de vuestros dioses, y yo invocaré el nombre de Jehová; y el Dios que respondiere por medio de fuego, ése sea Dios. Y todo el pueblo respondió, diciendo: Bien dicho.

1 Reyes 18:36–40
36 Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas.
37 Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos.
38 Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja.
39 Viéndolo todo el pueblo, se postraron y dijeron: ¡Jehová es el Dios, Jehová es el Dios!
40 Entonces Elías les dijo: Prended a los profetas de Baal, para que no escape ninguno. Y ellos los prendieron; y los llevó Elías al arroyo de Cisón, y allí los degolló.

El período que inauguró el Nuevo Pacto es otra de estas fases, y una de enorme importancia. Esta fase se extendió desde los días del ministerio terrenal del Señor Jesús y hasta los días de la iglesia primitiva. Al tiempo que proclamaba el evangelio y enseñaba los misterios del reino de Dios, el Señor Jesús sanó leprosos, hizo caminar a los cojos, dio vista a los ciegos y echó fuera demonios. Dios también invistió de poderes espirituales a los discípulos para que hicieran muchas señales y prodigios.

No debemos anhelar experimentar el poder de Dios de forma espectacular, pero tampoco debemos estar predispuestos en contra de esto. No nos toca a nosotros establecer las condiciones en las que Dios obra en nuestras vidas. A veces Él trabaja a través de nuestras vidas de formas espectaculares a pesar de los peligros que esto implique.

La perspectiva más prudente consiste en concentrarnos en desarrollar nuestras cualidades internas, y al mismo tiempo, en estar listos para que el Señor nos use como Él crea conveniente. Esto significa que debemos concentrarnos en pertrecharnos y prepararnos, desarrollando nuestras actitudes y nuestro carácter, y creciendo en el conocimiento de las Escrituras, en el conocimiento de Dios y de Sus caminos. Cuando crecen nuestra salud espiritual y nuestra madurez, nos sometemos a Dios y le permitimos obrar en nosotros y a través de nosotros de la manera que Él juzgue mejor.

El peligro del engaño y la importancia de albergar cualidades internas positivas

Cuando buscamos experiencias espirituales espectaculares, también estamos exponiéndonos a muchos peligros; uno de ellos es el engaño.

Si recibiésemos un “don espiritual” que implica manifestaciones evidentes de poder espiritual, ¿podríamos distinguir si procede de Dios o del maligno? Si se tratara de un don de Dios, ¿sabríamos cómo y cuándo ponerlo en práctica? ¿Estamos preparados para lidiar con la atención que otros puedan dedicarnos? ¿Nos sentiríamos tentados a buscar más experiencias espirituales espectaculares, logrando así un malsano sentido del poder y un falso sentido de la espiritualidad? Estas experiencias por sí mismas no nos hacen ser verdaderamente fuertes o maduros. Lo que nos hace ser verdaderamente fuertes y maduros, son la salud espiritual y las cualidades del ser interior.

Veamos lo que dice Lucas 10:17–20:

Lucas 10:17–20
17 Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre.
18 Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.
19 He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.
20 Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.

El Señor había enviado a los setenta a proclamar Su Reino y a sanar a los enfermos. En el versículo 17, se nos dice que retornaron con gozo, destacando el hecho de que los demonios se les habían sujetado en el nombre de Jesús. La respuesta de Jesús fue: “Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo … os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo …”. Lo que habían experimentado los setenta era claramente una genuina experiencia del poder y la autoridad de Dios.

Pero el Señor Jesús se percató de que los setenta estaban demasiado exaltados por el hecho de haber podido sujetar los demonios en Su nombre. Así que les dijo: “Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.”

El asunto primordial aquí no es el experimentar el poder de Dios como tal. Eso no debe preocuparnos. Lo importante realmente es que nuestros nombres estén escritos en el cielo, pues este es un asunto moral y espiritual. Esto involucra un arrepentimiento verdadero y fe en Cristo, así como nuestra relación con Dios y con nuestros hermanos en Su reino eterno. Significa formar parte de la obra para alcanzar los propósitos de Dios.

Siempre habrá oportunidades para regocijarnos en el hecho de que Dios ha vencido a los poderes de las tinieblas. Pero Jesús quiere que nos concentremos en ser diligentes y fieles, buenos mayordomos de las cosas que Él nos ha confiado, entre las cuales se encuentra el adecuado ejercicio de los dones espirituales. Esta es la idea central de la parábola de los talentos (Mateo 25:14–30), y es la forma de estar listos para Su Segunda Venida.

Los milagros, el hablar en lenguas, las sanidades y la expulsión de demonios no constituyen las únicas manifestaciones de las experiencias espirituales más evidentes y dramáticas. También existen formas de comunicación espiritual más indiscutibles y directas entre Dios y el hombre, y un ejemplo de ello son los sueños y las visiones. En el Antiguo Testamento podemos encontrar muchos ejemplos en los que Dios les habló a los profetas y también habló a través de ellos, dándoles detalles claros y precisos de lo que tenían que hacer, decir y de cómo hacer las cosas. Hoy en día Dios aún puede comunicarse con los hombres de esa misma manera espiritual, clara y directa. Sin embargo esta es un área que implica muchos peligros.

Ahora analizaré más detalladamente las diversas formas que Dios tiene para comunicarse de forma directa con los hombres, y en el Mensaje 7 analizaremos este argumento: Aunque Dios puede hablarnos de forma clara y directa, la mayoría de las veces Él prefiere hablarnos de maneras menos dramáticas y evidentes, cuando le es viable hacerlo de manera significativa.

Las experiencias de Cornelio y Pedro

En Hechos, capítulo 10, se narran las experiencias de Pedro y de Cornelio. Cornelio era un gentil. En Hechos 10:2 se nos dice que era un hombre devoto y temeroso de Dios. Hacía limosnas y oraba constantemente a Dios. No era un creyente maduro en aquel momento; sin embargo, Dios le habló claramente a través de un ángel en una visión.

Hechos 10:3–4
3 Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio.
4 El, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios.

Aquí vemos que el ángel llamó a Cornelio por su nombre y le dijo que sus “oraciones y … limosnas han subido para memoria delante de Dios”. Entonces el ángel dio instrucciones a Cornelio:

Hechos 10:5–6
5 Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro.
6 Este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas.

Mientras tanto, el apóstol Pedro también tuvo una experiencia espiritual. Ésta se relata en Hechos 10:9–20.

Pedro estaba orando en la azotea cuando entró en éxtasis. Vio el cielo abierto y un objeto semejante a un gran lienzo que descendía. En el lienzo había cuadrúpedos, reptiles y aves. Entonces Pedro escuchó una voz que le pedía que matara y se comiera a los animales. Mientras Pedro reflexionaba sobre esta visión, el Espíritu le dio instrucciones sobre lo que tenía que hacer (vs. 19–20).

Al leer este episodio, nos queda claro que Dios se comunicó directamente tanto con Cornelio como con Pedro de una manera espiritual.

La experiencia de Pablo

En Hechos 22, el apóstol Pablo dio testimonio acerca de su conversión y sobre los hechos que sucedieron después. Al aproximarse a Damasco, cerca del mediodía, súbitamente una luz muy brillante proveniente del cielo lo rodeó. Entonces escuchó una voz que le decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”. Pablo preguntó: “¿Quién eres, Señor?”. Y el Señor le respondió: “Yo soy Jesús de Nazaret, a quien tú persigues”. Entonces Pablo le preguntó al Señor Jesús: “¿Qué haré, Señor?”. Jesús le dio instrucciones: “Levántate, y ve a Damasco, y allí se te dirá todo lo que está ordenado que hagas” (vs. 6–10).

Pablo narra otro suceso en los versículos del 17 al 21, en el que el Señor de nuevo le habló de forma clara y directa. Mientras oraba en el templo, le sobrevino un éxtasis. Entonces oyó que el Señor le decía: “Date prisa, y sal prontamente de Jerusalén; porque no recibirán tu testimonio acerca de mí” (versículo 18). Y mientras Pablo razonaba con el Señor, éste le dijo: “Ve, porque yo te enviaré lejos a los gentiles” (versículo 21).


Estos han sido algunos ejemplos de cómo Dios ha hablado directamente con las personas, pero Dios también habla de otras maneras.

Dios también se comunica con las personas a través de sueños.

Los sueños de José

En Mateo 1:18–21, se nos dice que Dios se comunicó con José a través de un sueño. Cuando José supo que María, que iba a convertirse en su esposa, estaba embarazada antes de ellos unirse, se planteó la posibilidad de terminar su relación con ella. Fue en aquel momento que el ángel del Señor se le apareció en un sueño:

Mateo 1:20–21
20 Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.
21 Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.

Cuando Herodes quiso matar al niño Jesús, nuevamente el ángel del Señor habló a José a través de un sueño, al marcharse los magos:

Mateo 2:13
Después que partieron ellos, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José y dijo: Levántate y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo.

Después de la muerte de Herodes, un ángel del Señor se le apareció en otro sueño a José, que estaba en Egipto, y le dio instrucciones: “Levántate, toma al niño y a su madre, y vete a tierra de Israel, porque han muerto los que procuraban la muerte del niño” (Mateo 2:20). Todas estas instrucciones les fueron dadas a José claramente a través de sueños.

En un versículo anterior se nos dice que Dios avisó a los magos que no regresaran a Herodes, y por tanto éstos se marcharon a su tierra tomando otro camino (Mt. 2:12).

Aunque Dios se comunica con las personas a través de sueños, el hecho de que Dios nos hable a través de ellos no significa que esté complacido con nosotros o que seamos espirituales. El Señor tiene Sus motivos para comunicarse de esta manera. A menudo esto tiene que ver con la obra y el cumplimiento de Sus propósitos. Analicemos los sueños de Faraón y los de Nabucodonosor.

Los sueños de Faraón

El Señor no se sentía precisamente complacido con la persona de Faraón; sin embargo, éste tuvo sueños que le revelaron la realización y el cumplimiento de los propósitos de Dios.

En Génesis 41, se nos dice que Faraón soñó con siete vacas, hermosas y gordas, y con otras siete vacas feas y flacas. Las siete vacas feas y enjutas devoraron a las siete vacas gordas. Luego tuvo un segundo sueño. En éste vio siete espigas de grano llenas, y siete espigas menudas. Y que las siete espigas menudas devoraban a las siete espigas llenas y hermosas. Nadie pudo interpretar el sueño, a excepción de José. Cuando Faraón llamó a José, éste le contestó: “No está en mí; Dios será el que dé respuesta propicia a Faraón”. (v. 16). Aquí José le aclaró a Faraón que la respuesta y la interpretación de los sueños vendrían del Señor.

Entonces José procedió a interpretar los sueños de Faraón. Le dijo que los dos sueños llevaban un mismo mensaje de parte de Dios. Habría siete años de gran abundancia seguidos de siete años de hambruna. Por tanto, Egipto debía almacenar víveres suficientes durante los años de abundancia para prepararse para la hambruna que sobrevendría en los años venideros. Fue en estas circunstancias que Faraón nombró a José como supervisor sobre toda la tierra de Egipto, y lo convirtió en el segundo al mando.

Los hermanos de José lo habían vendido como esclavo en Egipto por envidia. Pero José había visto un propósito superior y había visto la mano de Dios en todo lo que sucedía. Él se percató de que Dios le había enviado a Egipto para preservar un remanente en la tierra, y para conservarles la vida mediante una liberación grandiosa (Gn. 45:5–7). La permanencia de José en Egipto, los sueños de Faraón y las interpretaciones de José, así como los sucesos que ocurrieron luego, fueron partes fundamentales de la realización y el cumplimiento de los propósitos de Dios.

Los sueños de Nabucodonosor

Analicemos ahora los sueños de Nabucodonosor. En Daniel 2, se nos dice que este rey se sintió perturbado por los sueños que tuvo. Sus magos y astrólogos no pudieron interpretarlos, pero Dios le reveló a Daniel el misterio del sueño de la gran estatua de Nabucodonosor en una visión de noche (versículo 19), y Daniel dio a conocer a Nabucodonosor su interpretación. El hecho de que el rey tuviera este sueño no indica que Dios estuviera complacido con él. Realmente el objetivo principal de dicho sueño no era ni siquiera beneficiar a Nabucodonosor. Este sueño de hecho tenía un propósito más relevante y se cumpliría en un contexto más amplio. Toda la perspectiva del sueño y su interpretación constituyó una descripción a grandes rasgos de lo que ocurriría en la historia mundial.

En su sueño, Nabucodonosor vio una gran estatua, con la cabeza de oro, el pecho y los brazos de plata, el vientre y los muslos de bronce, las piernas de hierro, y los pies en parte de hierro y en parte de barro cocido. Luego una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó. La interpretación del sueño fue revelada: se alzaría un imperio tras otro, pero el reino establecido por Dios les daría fin. Daniel entonces interpretó el significado de la piedra que no fue cortada con manos, y que golpeó y desmenuzó la estatua:

Daniel 2:44–45
44 Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre,
45 de la manera que viste que del monte fue cortada una piedra, no con mano, la cual desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran Dios ha mostrado al rey lo que ha de acontecer en lo por venir; y el sueño es verdadero, y fiel su interpretación.

Aquí el mensaje fue que los imperios terrenales tendrían un fin, pero que Dios establecería Su reino, el cual permanecería por siempre.

Debemos reiterar que cuando el Señor habla a alguien a través de un sueño, esto no significa que esté complacido con esa persona. De hecho, Dios podría estar enviándole una fuerte advertencia a esa persona. Esto fue lo que le sucedió a Nabucodonosor en otra ocasión.

Un día, mientras estaba acostado, Nabucodonosor tuvo una visión. Entonces vio un ángel que descendía del cielo y le dio este mensaje:

Daniel 4:14–16
14 Y clamaba fuertemente y decía así: Derribad el árbol, y cortad sus ramas, quitadle el follaje, y dispersad su fruto; váyanse las bestias que están debajo de él, y las aves de sus ramas.
15 Mas la cepa de sus raíces dejaréis en la tierra, con atadura de hierro y de bronce entre la hierba del campo; sea mojado con el rocío del cielo, y con las bestias sea su parte entre la hierba de la tierra.
16 Su corazón de hombre sea cambiado, y le sea dado corazón de bestia, y pasen sobre él siete tiempos.

Daniel interpretó el sueño como una advertencia de parte de Dios para el rey Nabucodonosor (vs. 20–23). El árbol representaba al rey, quien era fuerte y poderoso (desde el punto de vista terrenal), y además se había llenado de soberbia. Daniel le explicó el significado del sueño y el decreto divino, y a su vez le dio un buen consejo.

Daniel 4:25–27
25 Que te echarán de entre los hombres, y con las bestias del campo será tu morada, y con hierba del campo te apacentarán como a los bueyes, y con el rocío del cielo serás bañado; y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que conozcas que el Altísimo tiene dominio en el reino de los hombres, y que lo da a quien él quiere.
26 Y en cuanto a la orden de dejar en la tierra la cepa de las raíces del mismo árbol, significa que tu reino te quedará firme, luego que reconozcas que el cielo gobierna.
27 Por tanto, oh rey, acepta mi consejo: tus pecados redime con justicia, y tus iniquidades haciendo misericordias para con los oprimidos, pues tal vez será eso una prolongación de tu tranquilidad.

Pero Nabucodonosor hizo caso omiso a los consejos de Daniel, y un tiempo después se cumplió la interpretación que él había hecho del sueño (vs. 28–37).

Muchos años antes, el Señor había enviado una advertencia a través de un sueño a Abimelec, quien había tomado a Sara, la esposa de Abraham (Génesis 20). A diferencia de Nabucodonosor, Abimelec sí había prestado atención a la advertencia de Dios y le había permitido a Sara reunirse con Abraham.


Estos son algunos ejemplos de ocasiones en las que Dios ha hablado a las personas a través de sueños para hacer cumplir Sus planes y propósitos.

En el Antiguo Testamento a menudo Dios hablaba claramente a los profetas, instruyéndolos sobre lo que tenían que decir y hacer. En muchos pasajes, los profetas iniciaban sus profecías diciendo: “Así dice el Señor …”. Y las palabras que pronunciaban provenían directamente del Señor. Veamos algunos ejemplos en el libro de Ezequiel.

En Ezequiel, capítulo 1, este profeta testificó de haber tenido visiones de parte de Dios. Entre otras cosas, vio “la visión de la semejanza de la gloria de Jehová” (versículo 28). Y cuando la vio, cayó sobre su rostro y escuchó que el Señor le hablaba. En el transcurso del libro, vemos cómo el Señor en muchas ocasiones le habla clara y directamente al profeta Ezequiel. Por ejemplo:

Ezequiel 2:1, 3, 7
1  Me dijo: Hijo de hombre, ponte sobre tus pies, y hablaré contigo.
3 Y me dijo: Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel, a gentes rebeldes que se rebelaron contra mí; ellos y sus padres se han rebelado contra mí hasta este mismo día.
7 Les hablarás, pues, mis palabras, escuchen o dejen de escuchar; porque son muy rebeldes.

Ezequiel 3:1
Me dijo: Hijo de hombre, come lo que hallas; come este rollo, y ve y habla a la casa de Israel.

Ezequiel 3:17
“Hijo de hombre, yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel; oirás, pues, tú la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte”.

Las instrucciones que el Señor le había dado a Ezequiel fueron muy claras. Le dijo lo que significaba ser un atalaya, y lo que esto exigiría de él. En Ezequiel, capítulo 4, el Señor lo instruyó para que representara el sitio de Jerusalén. Tenía que tomar un ladrillo y diseñar sobre él la ciudad, y luego tenía que poner sitio contra el ladrillo. Debía después acostarse de lado, primero sobre su lado izquierdo, luego sobre el derecho, poner sobre él la maldad de las casas de Israel y Judá, y llevar su maldad durante el número de días que estuviera acostado, los cuales corresponderían a los años de su maldad. Ezequiel obedeció al pie de la letra las órdenes del Señor.

Dios continuó dándole instrucciones a lo largo de los capítulos 5 y 6. En los primeros tres versículos de Ezequiel 6, leemos lo siguiente:

Ezequiel 6:1–3
1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2 Hijo de hombre, pon tu rostro hacia los montes de Israel, y profetiza contra ellos.
3 Y dirás: Montes de Israel, oíd palabra de Jehová el Señor: Así ha dicho Jehová el Señor a los montes y a los collados, a los arroyos y a los valles: He aquí que yo, yo haré venir sobre vosotros espada, y destruiré vuestros lugares altos.

Ezequiel debía pronunciar estas mismas palabras en forma de profecía. En el capítulo 12, Dios le dio de nuevo instrucciones a Ezequiel, en lo tocante a la descripción del destierro de Israel. El Señor le dijo en el versículo 6: “… por señal te he dado a la casa de Israel …” y en el versículo 11, le dice: “Diles: Yo soy vuestra señal; como yo hice, así se hará con vosotros; partiréis al destierro, en cautividad”.

Ahora me referiré a varios pasajes en los que hallamos la frase: “Así ha dicho Jehová el Señor”. A menudo después de esta frase, encontramos una extensa profecía. No se trata de las palabras del profeta, sino de las palabras del Señor. En esas situaciones, el profeta decía exactamente lo que Dios quería que comunicara.

Ezequiel 13:3
“Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los profetas insensatos, que andan en pos de su propio espíritu, y nada han visto!”

Ezequiel 13:8
“Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto vosotros habéis hablado vanidad, y habéis visto mentira, por tanto, he aquí yo estoy contra vosotros, dice Jehová el Señor.”

Ezequiel 13:13, 18, 20
13 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Haré que la rompa viento tempestuoso con mi ira, y lluvia torrencial vendrá con mi furor, y piedras de granizo con enojo para consumir.
18 y di: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de aquellas que cosen vendas mágicas para todas las manos, y hacen velos mágicos para la cabeza de toda edad, para cazar las almas! ¿Habéis de cazar las almas de mi pueblo, para mantener así vuestra propia vida?
20 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo estoy contra vuestras vendas mágicas, con que cazáis las almas al vuelo; yo las libraré de vuestras manos, y soltaré para que vuelen como aves las almas que vosotras cazáis volando.

Ezequiel 14:4, 6
4 Háblales, por tanto, y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: Cualquier hombre de la casa de Israel que hubiere puesto sus ídolos en su corazón, y establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro, y viniere al profeta, yo Jehová responderé al que viniere conforme a la multitud de sus ídolos,
6 Por tanto, di a la casa de Israel: Así dice Jehová el Señor: Convertíos, y volveos de vuestros ídolos, y apartad vuestro rostro de todas vuestras abominaciones.

Existen muchos otros casos en los que Dios dio instrucciones claras y directas, como las detalladas órdenes que dio a Moisés acerca de la construcción del tabernáculo y las leyes para Israel. Otro ejemplo fue cuando Dios dio instrucciones a Samuel para que ungiera a David como rey. Era normal en los tiempos del Antiguo Testamento que Dios se comunicara con Sus profetas de esta manera. En numerosas ocasiones, esto también sucedió en el Nuevo Testamento.

Dios puede aún comunicarse con los hombres de forma clara y directa hoy en día. Pero este es un ámbito peligroso. Uno de los problemas mayores en estos casos, es el engaño, y sabemos que el maligno es experto en engañar. Pablo nos advierte que no prestemos atención a espíritus engañadores, que están en el mundo para provocar la perdición de los creyentes, sobre todo en los postreros días (1 Timoteo 4:1).

Quisiera ampliar un poco más sobre el tema del “oír voces”, sobre los peligros que esto implica, y acerca de cómo protegernos al respecto.

Una persona que escucha una voz que le asegura ser de Dios, puede encontrarse de repente en un dilema, particularmente si la voz exige obediencia absoluta e inmediata. Si hace caso omiso de la voz, el individuo teme estar desobedeciendo al Señor. Pero si presta atención a ésta, puede que tema ser víctima de un engaño, pues la voz tal vez no sea la del Señor.

Los espíritus malignos pueden hacerse pasar por Dios de formas muy convincentes. Una persona puede escuchar voces mientras pasa por experiencias espirituales aparentemente edificantes. Puede experimentar un raro sentimiento de gozo y paz, y sentir una presencia espiritual. Puede vislumbrar una luz que brilla, o sentir la sensación de ser alguien especial, o alguien a quien se ha encomendado una misión especial.

Al principio es posible que reciba instrucciones que puedan parecer razonables y útiles. Por ejemplo, puede recibir la instrucción de orar y leer la Biblia, y de preocuparse por diversas personas y asuntos. Luego, puede recibir instrucciones de despertarse a deshoras para leer, orar y meditar sobre ciertos asuntos de forma diligente. El maligno puede estar haciendo esto para extenuar a la persona, disminuir su vigilancia y el uso eficaz de sus facultades, y para complicar sus relaciones con los demás.

Las instrucciones pueden tornarse cada vez más extrañas, pero el individuo tal vez continúe obedeciéndolas porque se le ha dicho que su fe está siendo probada, y que debe confiar y obedecer a “Dios”. A medida que la mentira va creciendo, el maligno puede entonces manipular la vida de la persona para cumplir sus propios propósitos.

Mientras manipula a esa persona, el maligno puede intentar impedir que reciba ayuda de los demás. Esta es una estrategia clave para el maligno. Puede decirle a la persona que está siendo sometida a un tratamiento especial que no debe divulgar. Puede también decirle que debe aprender a caminar con “Dios” por fe, y que debe aprender a no depender de las personas. La persona en cuestión se da cuenta de que no tiene la libertad de compartir con otras personas o de explicar sus acciones. Cuando esto sucede, es difícil ayudarle a salir del engaño, y éste se vuelve más grave.

El resultado final es que la persona inicia una relación con los poderes de las tinieblas y se convierte en su esclavo.

Medidas de precaución a tomar para no ser engañados

¿Cómo podemos entonces protegernos de un engaño semejante? Este es un tema sin dudas complejo, pero existen cuatro aspectos a tener en cuenta:

  1. Debemos actuar con lentitud y cautela a la hora de obedecer las instrucciones de esas voces, o de otra manera, sólo debemos concluir que son del Señor cuando tengamos una base muy clara para determinarlo y estemos muy seguros de que provienen del Señor. Este enfoque también es útil para los sueños y visiones.

    Cuando no estemos seguros de la procedencia de la voz, no debemos obedecerla, aun si las instrucciones parecen concordar con las verdades y mandamientos bíblicos. Un ejemplo es la instrucción de leer las Escrituras o de orar por los demás. Si consideramos razonable orar o leer las Escrituras en un momento determinado y durante un espacio de tiempo dado, debemos actuar sobre la base de estos argumentos objetivos y no obedeciendo a las órdenes de la voz. Esta diferencia es importante. Si actuamos obedeciendo a la voz, y ésta pertenece a las fuerzas de las tinieblas, entonces estaríamos avanzando hacia el establecimiento de una relación con la fuente, y podríamos terminar en ataduras espirituales.
  2. Debemos enfatizar sobre todo en el desarrollo de la pureza de nuestro corazón, en poseer un conocimiento sólido acerca de Dios y de las Escrituras, y estar alertas ante las artimañas del maligno. Los defectos del carácter, tales como los malos deseos y las actitudes negativas, nos hacen vulnerables. Pero si mantenemos la pureza de nuestro corazón, el maligno apenas tendrá oportunidad de trabajar en nosotros. Si conocemos a Dios y entendemos Sus caminos, y poseemos conocimientos sólidos de la Biblia, estaremos mejor preparados para distinguir lo que es de Dios, de lo que es del maligno. Al estar frente a las obras del maligno, podremos identificarlas mejor, pues éstas serán siempre contrarias a las obras de Dios y a Sus caminos. Si conocemos las artimañas del maligno y sus métodos de trabajo, ya no seremos presa fácil.
  3. Si no estamos seguros de que se trate de la voz del Señor y no obedecemos sus instrucciones, no estaremos desobedeciendo al Señor. No debemos sentirnos coaccionados a obedecer las instrucciones de la voz, y no debemos tener temor de estar desobedeciendo al Señor. Dios mismo nos ha advertido sobre los espíritus engañosos. Las Escrituras describen a Satanás como un enemigo astuto, engañador e intrigante. El apóstol Juan nos aconseja que probemos los espíritus. Así que de hecho estaríamos obedeciendo al Señor al no dar por sentado que cualquier experiencia espiritual es del Señor.
  4. Resulta prudente conversar acerca de nuestra situación con personas que puedan ayudarnos a aclararla. El maligno quiere aislarnos para que no podamos beneficiarnos del apoyo que nuestros hermanos pueden ofrecernos a través de sus oraciones, su compañerismo y su ayuda. Sin embargo, Dios nos ha dado la iglesia. Él no desea que vivamos aislados, sobre todo cuando el peligro abunda, y cuando es muy real el peligro del engaño. Él desea que le busquemos todos juntos como pueblo Suyo que somos; que Su gloria y Su verdad sean manifestadas, y que se descubran las artimañas del maligno. Debemos, por tanto, compartir y conversar con los que aman al Señor y están en condiciones de prestarnos ayuda.

Es importante que podamos distinguir entre los conceptos mundanos de fuerza y poder, y el ser verdaderamente fuertes en el Señor. En el área del poder espiritual, debemos distinguir entre lo que es de Dios y lo que es del maligno. No debemos suponer inmediatamente que cualquier manifestación de poder espiritual proviene del Señor.

El deseo de tener poder espiritual y el experimentarlo no son necesariamente cosas positivas. Pueden resultar dañinos para nuestra vida, y pueden traer como consecuencia una grave esclavitud, sobre todo si nuestros motivos son impuros, y si existen una serie de características negativas o deficiencias en nuestra vida. Si no estamos informados acerca de los métodos que el maligno emplea, y acerca de su forma de engañar a las personas, y si no somos cuidadosos a la hora de protegernos de tales engaños, podemos convertirnos fácilmente en sus víctimas.

Aún hoy Dios puede, a través de las personas, manifestar Su poder de formas más indiscutibles y espectaculares, tales como milagros y sanidades. Esa es Su prerrogativa soberana. Sin embargo, no debemos sentirnos demasiado impresionados por tales manifestaciones o atraídos hacia ellas. Debemos reconocer también que no siempre la persona elegida para efectuar tales milagros y sanidades, es verdaderamente fuerte.

Un aspecto importante que deseo comunicar a través de este mensaje, es que no debemos sentirnos atraídos hacia las manifestaciones más evidentes de poder espiritual. Aunque Dios puede obrar de esa manera, no debemos albergar un anhelo por vivir este tipo de experiencias. No debemos igualarlas con la espiritualidad ni con el ser verdaderamente fuerte.

El otro aspecto sobre el que deseo hacer hincapié, tiene que ver con la perspectiva global de nuestra vida. ¿Qué es lo que realmente anhelamos? ¿Está en consonancia con los principios bíblicos y con el corazón de Dios?

Debemos proponernos hacer crecer nuestros corazones en madurez, y desarrollar una vida y un carácter de calidad. Al hacerlo, tendremos sabiduría y sólidos conocimientos, y estaremos más preparados para ser usados por el Señor. Pero si no lo hacemos, nos haremos vulnerables al maligno, sobre todo al procurar tener experiencias espirituales. Debemos proceder con sumo cuidado en este ámbito, pues una vez que el maligno logra influenciarnos y engañarnos, tanto nuestras vidas como la obra del Señor pueden sufrir serios reveses. Luego, puede resultarnos difícil liberarnos de tales engaños y de la esclavitud espiritual.

Analicemos nuestras propias vidas. ¿Anhelamos tener experiencias evidentes o dramáticas que pueden proporcionarnos un sentimiento de espiritualidad y de poder?

Pidamos al Espíritu del Señor que escudriñe nuestros corazones y nos muestre nuestras deficiencias. Y cuando lo haga, arrepintámonos y corrijamos nuestros caminos para que podamos crecer satisfactoriamente en el Señor, y no seamos susceptibles a las obras del maligno. Anhelemos, pues, ser verdaderamente fuertes en el Señor.


1. En las Escrituras hallamos muchos ejemplos de situaciones en las que a Dios le ha agradado manifestar Su poder a través de los hombres en el contexto de un servicio eficaz. Mencione algunos de estos ejemplos. Comparta las enseñanzas que ha obtenido sobre la forma en la que Dios obró en esas situaciones.

2. Resulta peligroso buscar experiencias de manifestaciones evidentes de poder espiritual. Entonces, ¿cuál sería el enfoque más prudente a la hora de enfrentar el tema de las manifestaciones evidentes del poder de Dios en nuestras vidas?

3. Mencione algunos ejemplos bíblicos en los que Dios se ha comunicado directamente de diversas formas con las personas. Dios ha establecido comunicación directa con los seres humanos en múltiples ocasiones. ¿Indica esto necesariamente que Él esté complacido con esa persona?

4. ¿Por qué resulta peligroso hacer caso a las instrucciones que nos da una voz que asegura ser la voz de Dios hablándonos? ¿Cómo podemos protegernos para no ser engañados?

Copyright
The content of this message is protected by Copyright © 2001 - 2012 Lim Kou. Permission is given to print and reproduce part (where the meaning intended is retained and the part is not quoted out of context) or all the content, for personal use or for distribution, on condition that there is proper acknowledgement, no changes are made and the content distributed free of charge. Please be prayerful and discreet in distributing or making the content available to others. This paragraph and that below should be included in any and all content reproduced for distribution.

Scripture Quotations
Scripture quotations unless otherwise stated, are taken from the NEW AMERICAN STANDARD Bible ®, Copyright © 1960, 1962, 1963, 1968, 1971, 1972, 1973, 1975, 1977, 1995 by The Lockman Foundation. Used by permission.

Appearance & Reality > The Lord Jesus Christ > Truly Strong (6)
previous < Mensaje AR145 > next

Valid XHTML 1.0 Strict